06
Jul
Son las 2:05 de la mañana en el tren Granada-Barcelona de nuestra tan querida compañía ferroviaria Renfe. Te acabas de despertar por quinta vez, no sé si conocéis como son las cabinas de literas, pero el que las diseñó no pensó en lo bien que nos alimentamos los nenes y nenas. Intentas de nuevo entrar en los brazos de un tal Morfeo, pero no puedes. ¿Qué es lo que se oye fuera de la cabina de 4 personas?
No puedes volver a ese estado de pseudo-sueño porque 4 chicas (podían haber sido machotes ibéricos, pero en este caso eran chicas, no es mi culpa), se están contando no se qué a las 2 de la mañana y encima en el pasillo. Es un término muy filosófico eso de pensar en el prójimo, casi religioso, pero simplemente es un vive y deja vivir. Pero está claro que hoy en día hasta que alguien no te dice “niño eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca”, no pensamos en la conveniencia de nuestros actos. El final de esta historia se produjo a las 3 de la mañana, en el momento que llegaron al final del coloquio, y yo volvi al país de los sueños que se pueden tener en un tren. Fríamente creo que la mejor solución era haberme unido a ellas y haber echado unas risas, dormir ya no se lleva…
Etiquetas: Mis sospechas
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